¿Qué parte de mí
sigue siendo mía
si me compongo de trozos
corporales alquilados
que no me devuelven,
si bebo de llanto incompleto,
si el espejo me mira transparente,
y yo sólo me veo
en los ojos efímeros
de cualquier anónimo
que me vacía?
¿Qué parte de mí
sigue siendo mía
si me compongo de trozos
corporales alquilados
que no me devuelven,
si bebo de llanto incompleto,
si el espejo me mira transparente,
y yo sólo me veo
en los ojos efímeros
de cualquier anónimo
que me vacía?
Mi lagrimal se desprende
de sus ojos y todo me da asco
si me golpea
mi propio golpe.
Y al galope escribo
páginas en blanco,
y vivo tumbada
y muero enterrada
y abrazo el colapso azul
De tu mirada y, por fin,
te encuentro. Me atraganto.
Me detengo. Me disipo.
Me evaporo como la calada
que deshoja mi soledad
adolescente y cuando regreso
de las palabras leo el arco iris
negro que me revive. Y ahí
es cuando vivo.